¿Qué es Interpol?

La mayor organización policial del mundo con sede en Lyon, Francia, es una asociación, jurídicamente hablando, un club inscrito según derecho privado francés – no se basa en ningún tratado internacional, la actividad de Interpol no fue ratificada jamás por ningún parlamento.
Interpol no dispone de investigadores propios, sino coordina únicamente la colaboración de agentes nacionales.
Interpol no puede tampoco expedir «órdenes de captura internacionales», lo único que hacen es informar a través de „Notificación Roja“ (Red Flag) sobre órdenes de captura nacionales, vinculados con una petición de extradición. En este momento, hay alrededor de 62.000 notificaciones rojas vigentes, de las cuales 7.000 son de acceso público. Las notificaciones de los tres solicitados por el procedimiento del K.O.M.I.T.E.E no se pueden examinar públicamente.

PacFisch¿Hay que ejecutar las notificaciones rojas?
El trato con «Notices» y «Diffusions» se deja a la consideración de cada país – quiere decir, solicitar la detención de la persona buscada en la nación, o bien considerar „código rojo“ de Interpol sólo como una notificación informativa.
Acerca de eso reza la página web de Interpol: „INTERPOL no puede obligar a las autoridades de aplicación de la ley de ningún país a detener a una persona objeto de una notificación roja. Cada país miembro decide qué valor jurídico otorga a una notificación roja, y la autoridad de sus funcionarios encargados de hacer cumplir la ley para llevar a cabo detenciones.“
Los países miembros examinan cada búsqueda y deciden si ésta es compatible con el derecho nacional y si se puede proceder con medidas de ejecución.
Eso significa que Venezuela puede decidir libremente si se introduce o no una notificación roja en su sistema nacional de búsqueda SIIPOL (Sistema de Investigación e Información Policial).
El 27 de junio de 2019, el BGH (Bundesgerichtshof, Tribunal Federal Supremo de Alemania) emitió una orden de arresto europea con el número 1BGS 169/19.
El 16 de agosto de 2019, renovaron la notoficación roja con el número de control A-367/7-1996 contra Heidbreder, Krauth y Walter, inicialmente emitida el 7 de junio de 1996 con el número de registro 19996/12186.

Notoficación Roja versus estatus de refugiado
Durante los últimos años, ha aumentado el abuso de las notificaciones rojas con fines políticos.
Un caso llamativo fue el de Dodojon Atovulloyev, un periodista y opositor tayik conocido que fue detenido en el 2013 en Georgia porque Tayikistán había conseguido una notoficación roja contra él. Alemania habia otorgado asilo a Atovulloyev.
En 2017, detuvieron a dos escritores de origen turco por petición de Turquía mientras estaban de vacaciones en España.
En su lugar de vacaciones, la policía informó al ciudadano alemán Dogan Akhanli y al ciudadano sueco Hamza Yalcin que Interpol los andaba buscando.
Turquía ha solicitado vía Interpol sólo a la República Federal de Alemania 848 detenciones y con ello ha provocado una discusión sobre el abuso de los mecanismos policiales supranacionales con fines de intimidar a opositores.

Posicionamiento del Consejo Europeo frente a Interpol
El 29 de marzo de 2017, la «Comisión para Asuntos Legales y Derechos Humanos» del Consejo Europeo publicó el reporte: Abusive use of the Interpol system: the need for more stringent legal safeguard («Aplicación abusiva del sistema Interpol: la necesidad de garantías jurídicas más severas»)*. Algunos puntos en ese informe tienen gran importancia para el caso K.O.M.I.T.E.E.
El reportaje evidencia las «debilidades fundamentales» del sistema de Interpol existente y presenta propuestas para la eliminación de las mismas. La intención principal es presentar a personas afectadas la posibilidad de poder contar, en el marco de la ley, con un juicio justo y herramientas jurídicas eficaces.
Hasta ahora, los afectados no tenían casi ninguna espectativa de éxitio para impugnar notificaciones rojas en las cortes nacionales o internacionales, ya que Interpol en su condicion de ser un instrumento de coordinación policial disfruta de inmunidad jurídica.
Según el reportaje, la Comisión de Control de Archivos (CCF – Commission for the Control of Files), que representa tanto una especie de «instancia de apelación» interna de Interpol como un gremio con función de consejo y control, no está suficientemente equipada para atender de manera adecuada las demandas cuya cantidad viene aumentando cada vez más.
En la parte A. «Borrador de Resolución», nos interesan los siguiente puntos como posibles puntos de partida para la defensa jurídica:
Con referencia a las reformas aprobadas en noviembre 2016 por la asamblea general de Interpol, el Consejo Europeo pide Interpol seguir mejorando su procedimiento para la expedición de notificaciones rojas para poder luchar contra abusos con más eficacia.
Así recomienda el punto 8.1.4. «revisar de manera regular las notificaciones rojas, para asegurar que éstas serán borradas, siempre y cuando no llevan a una extradición exitosa durante un lapso de tiempo razonable». La notificación roja no ha llevado a ninguna extradición en el caso del K.O.M.I.T.E.E. durante los últimos 24 años, lo que se puede considerar absolutamente como un «período razonable», por lo que se vuelve obsoleta.
Además, un llamado a todos los países miembros del Consejo Europeo de «informar de manera inmediata a la Interpol, cuando por ejemplo otorgaron a personas, que son perseguidas a través de una notificación roja, el asilo político, o bien, su extradición fue rechazada en un proceso jurídico». Lo último es aplicable para Bernhard desde que el 23 de octubre de 2015 el TSJ declaró improcedente la extradición de Bernhard a Alemania. Sin lugar a duda, la recomendación implícita del Consejo Europeo para Interpol es el levantamiento inmediato de la notificación roja en un caso como éste.
En las «Explicaciones Aclaratorias», se explica que la única razón para divulgar notificaciones rojas es cuando la solicitud se refiere a un delito grave que está incluido en el derecho común («serious, ordinary-law crime»), el cual es de relevancia para los fines de la cooperación policial internacional. Pero, ¿qué relevancia podría tener, en el caso K.O.M.I.T.E.E., para la cooperación policial internacional en el año 2020, un encuentro tipo «conspiración» que supuestamente tuvo lugar hace 25 años, para acordar un atentado contra un edificio desocupado que nunca se realizó?
Ya que las actividades de Interpol se ubican fuera del ámbito jurídico de los tribunales nacionales, las personas afectadas no pueden apelar una notificación roja de parte de Interpol en un tribunal de una nación específica por sus limitaciones nacionales.
Con ello, la posibilidad de una apelación individual y la solicitud de la eliminación de informaciones y notificaciones se limita a la Comisión de Control de Actas (CCF), la cual a su vez reclama la jurisdicción exclusiva respecto a cuestiones de Interpol.
Según los nuevos estatutos de la CCF, ahora la decisión acerca de la aprobación o del rechazo de una apelación tiene que efectuarse en un plazo de un mes a partir de su recepción y en caso de rechazo, hay que fundamentarlo suficientemente.
La Constitución de Interpol dice que está «terminantemente prohibido ejercer cualquier intervención o acto de carácter político, militar, religioso o étnico». Esta regla debería proteger a los individuos de la persecución por motivos políticos, religiosos o rasistas y garantizaría la «independencia y neutralidad» de Interpol.
La regla reflejaría también la legislación internacional de extradición y subrayaría la conexión útil entre notificaciones rojas y extradiciones.
En este sentido, aplica lo siguiente: Si la extradición nunca fuera solicitada, o fuera negada, o no se pudiera efectuar por otros motivos, la notificación roja habría perdido su razón de existir y, en consecuencia, tendría que ser eliminada.
De allá el llamado de revisar con frecuencia las notificaciones rojas para que no siguieran amenazando irracionalmente a las personas afectadas durante eternidades.
La «nueva política de refugiados» de Interpol define: «Por lo general, una notificación roja se retira cuando el país que (potencialmente) otorgaría el asilo, confirme el estatus de refugiado o solicitante de asilo de la persona buscada, cuando la notificación sea solicitada por aquel país que represente una amenaza de persecución para el individuo afectado, y cuando la aprobación del estatus de refugiado no represente de por sí un acto político que se dirija contra aquel país que haya solicitado la notificación roja (…).»
El informe del Consejo Europeo habla de toda una serie de ejemplos para el abuso de notificaciones del sistema de Interpol, especialmente de los casos, que vienen aumentando últimamente, donde países miembros solicitan por motivos políticos notificaciones rojas contra periodistas, activistas de derechos humanos u opositores, y con ello han cometido una evidente violación de los derechos humanos, e Interpol se hace cómplice, comparte culpa y responsabilidad, ya que ejecuta su realización sin control alguno, lo que plantea en consecuencia y a fin de cuentas la pregunta por su responsabilidad.
Es evidente que existen elementos suficientes según el informe del Consejo Europeo y los estatutos de la misma Interpol, que las notificaciones rojas contra los tres perseguidos en el caso del K.O.M.I.T.E.E. deberían ser anuladas. Se impone la pregunta porqué hasta la fecha de hoy se mantiene esta feroz persecución.

¡Liberación inmediata!

El 16 de noviembre de 2019 Peter Krauth fue detenido en el aeropuerto de El Vigía, cumpliendo una orden de captura de Interpol del 16 de agosto 2019, por una acusación de la fiscalía general de Alemania de haber conspirado para causar la explosión del sitio de construcción de una cárcel para migrantes, atentado que fue frustrado por la policía.

Peter tiene un documento provisorio de identificación, expedido por las autoridades venezolanas de la Comisión Nacional para los Refugiados, CONARE. El y sus dos compañeros de la misma causa, Thomas Walter y Bernhard Heidbreder, tienen tres años esperando su reconocimiento como refugiados políticos de parte de CONARE.

BallonPeter sigue detenido en las instalaciones de Interpol en Caracas, esperando una decisión de la sala de casación penal del TSJ. Sus condiciones de detención no corresponden con los requerimientos definidos en el Articulo 10 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas.

La situación de Peter es completamente irregular y contradictoria. No es aceptable que la Justicia venezolana ejecute una orden de captura de Interpol, cuando ya ha determinado que una extradición en esta causa no es procedente. Está en los estatutos de Interpol que los Estados miembros pueden determinar si aceptan o no un «código rojo» en su propio territorio. Por lo tanto, nadie obliga al Estado venezolano de ejecutar esta solicitud de Interpol. Menos aceptable aun es que el Estado venezolano por un lado les ofrezca protección como solicitantes de refugio a través de la Conare, y por el otro lado les encarcele a solicitud de aquellos de los cuales les está protegiendo. La orden contra los tres debe ser retirada.

Tampoco es aceptable que Peter esté encarcelado mientras que se espere una decisión por parte del TSJ. A principios de diciembre, el abogado de Peter ha introducido una solicitud con fin de reemplazar la detención por medidas cautelares, pero en vez de responder a esa solicitud, la sala correspondiente ha entrado en receso. Exigimos la liberación inmediata de Peter. Nada justifica su detención.

Una visita en el calabozo

Mérida, 25 de diciembre del 2019

Los 24 y 31 de diciembre, se les permite a los detenidos de Interpol una visita de una hora, en vez de los 15 a 20 minutos que usualmente pueden recibir cada semana.

Para visitar a Peter Krauth, hemos recorrido los 655 km entre Mérida y Caracas en doce horas en un taxi privado. Interpol Caracasse ubica en el edificio del cuerpo policial CICPC en la Avenida Este 6, en los alrededores del Parque Carabobo.

Interpol Caracas Al llegar a las 8 de la mañana, nos encontramos con aproximadamente 50 personas frente al edificio, haciendo cola para visitar a los detenidos de varios departamentos del CICPC. A partir de las 9 permiten a los primeros visitantes entrar al edificio. Resulta que no pertenecemos a este grupo y que nos toca formar una cola aparte para la visita de los detenidos de Interpol. Entretanto, hay alrededor de 30 personas esperando en una tercera cola a nuestro lado.

Muchos de ellos se ponen faldas blancas encima de los vaqueros y luego se quitan los pantalones, se cambian franelas coloridas por blancas. Se prescribe vestimenta blanca para distinguir visualmente a los visitantes de los detenidos. Trajimos un pantalón deportivo azul para Peter, porque los detenidos masculinos de Interpol tienen que vestirse de azul. Nuestra pequeña cola Interpol se vuelve más larga: llegaron tres personas más. A las 9:15 nos dejan entrar al edificio.

Nos identificamos y mostramos lo que trajimos (libros, medicinas, dulces navideños, hojillas y crema para afeitar y saludos en cartas postales de amig@s y camaradas alemanes y españoles). Se examinan todas las cosas con curioso interés, se abren cajitas y sobres, sin embrago no nos permiten que los entreguemos personalmente al detenido. Así que no sabemos, dónde quedarán a parar las galletas, hechas por nosotr@s mism@s en casa.

Seguidamente, nos llevan a un corredor espaciado y mal alumbrado y allá nos indican sentarnos en unas sillas. A la izquierda y derecha hay corredores más angostos y habitaciones. Una empleada de Interpol empuja sillas, formando dos largas filas, una enfrente de la otra. En un principio no entendemos el propósito de eso. Sospechamos que acá nos toca esperar de nuevo para llevarnos luego a una habitación de visitas.

Varias personas toman asiento del lado nuestro. Al ver a un hombre vestido de azul se me impone la imagen de vestimenta de reclusos y así es, la persona toma asiento en frente de la fila de sillas y sus parientes lo saludan.

Todavía pasan varios minutos hasta que descubrimos a Peter, abriéndose camino en medio de los empleados de Interpol, subiendo por la escalera hacia nuestro encuentro. En ambos lados hay funcionari@s de Interpol detrás de nosotros, formando filas para vigilar las visitas.

Una hora pasa volando. Peter nos habla de la rutina cotidiana, nos describe sus condiciones de arresto. Un detenido fue trasladado, otro fue extraditado, ahora viven diez hombres en un espacio de 20 metros cuadrados. El piso está cubierto de colchones que permanecen allá durante todo el día. La libertad de movimiento de cada uno se limita a su propio colchón, no hay otros caminos para caminar sin pisar el colchón de otro recluso.

En la mañana, se prende la luz a las cinco y media. Él que tenga café o té, se lo prepara utilizando el microondas. Amig@s o parientes tienen que llevar al calabozo hasta el agua potable. Él que no recibe sus provisiones desde afuera, depende de la solidaridad de los otros detenidos, o pasa hambre y sed.

A cambio de dinero es posible obtener privilegios. Les reos que sobornan a los empleados de Interpol tienen cama, fuman en el corredor, tienen más libertad para moverse,…

Peter es uno más de los detenidos normales. A partir de las 6:00 los acompañan al baño en grupos de a dos. A la vez, es la única posibilidad para caminar un poco y estirar las piernas. Visitas al baño adicionales valen plata. Una botella para los meados sirve para orinar durante el día en la habitación de detención común.

No es fácil pasar el día. Leer resulta casi imposible por la mala iluminación. La habitación de los detenidos no tiene ventanas y la iluminación es igual de carente como en el corredor, donde estamos sentados frente a frente, intentando comunicarnos en medio del vocerío de los demás visitantes.

Entretanto, se ha conseguido un televisor para la habitación de los reos. Hasta apróximadamente las dos de la madrugada retumba la bulla de las películas de acción. Solamente hay silencio entre las dos y las cinco y media. Demasiado poco tiempo para descansar de la convivencia en comunidad obligada y hacinamiento, para tener algo como privacidad en la oscuridad.

Después de un poco menos de una hora, la visita es interrumpida. El último abrazo a la carrera y luego llevan a los detenidos hacia otra parte del edificio que no es visible para nosotros. Nosotros emprendemos nuestro viaje de regreso de doce horas a Mérida, donde Peter ha vivido, donde sus amig@s están esperando el reporte de esta visita.

Para personas de Mérida resulta prácticamente imposible hacer las visitas ya que éstas se realizan solamente los sábados durante 15 a 25 minutos. Se necesita mucho dinero para viajar a Caracas. O se contratan taxis privados por un precio de alrededor de 450 dólares, o se viaja en avión, si uno tiene la suerte de conseguir un boleto para el único vuelo nacional que sale cada día, o a lo mejor se viaja con uno de los buses nocturnos que aún circulan, lo que incluye el peligro de asalto y robo. Por eso, Peter casi no recibe visita de personas cercanas y de su confianza.

Por suerte, hay un familiar de su novia en Caracas que se encarga de suministrarlo con víveres y hace las visitas de los sábados para organizar lo más básico. También su abogado, Dr. Gennys Pérez, visita a Peter todos los miércoles en horario especial para abogad@s.

Mucha fuerza para Peter!